Mi Padre

“-Obi-Wan nunca te dijo que le ocurrió a tu padre.

-Me dijo lo suficiente. Me dijo que usted lo mató.

-Yo soy tu padre”

-Star Wars ep. V, El Imperio Contraataca.

 

“Lo que antes era un hippie: psss ¿qué pasoo hijoo?, ahora es tu papá: ¿Qué paso hijo?…”

-Comercial de XX Lager

Ahora que viene el día del padre, quisiera hablar del mío. Mi padre nació en Matamoros, Tamps. Vivió su adolescencia  y juventud durante finales de los años 60s y los 70s, pudo presenciar la revolución social de la onda hippie, usó el cabello largo y pantalones acampanados, escuchó éxitos del momento que hoy día son clásicos del Rock. Mientras a mi madre le gustaban los Beatles, música que se decía fresa, a mi papá le gustaban los Rolling Stones, era loco o rudo como decimos la banda. Cuando yo tenía unos cuantos meses, se tomó una foto donde llevaba un abrigo largo y yo salía de éste, similar a la de Mick Jagger con su hijo. Hoy sigue gustando del rock setentero, pero ya no tiene cabello.

Jugó futbol soccer, beisbol, softbol y basquetbol. Pero es más conocido en el circulo basquetbolista hoy en día. Cuando iba en la primaria y los trasladaban en una camioneta para jugar beisbol, el entrenador lo pasó adelante porque éste juraba que si se iba atrás “iba a aventar a un huerco de la camioneta”. Jugó en el bachillerato para los Gorilas del Tecnológico de Matamoros. Al ver una fotografía de equipo en blanco y negro, donde aparecen seis delgados y altos jovenes, veo que de gorilas no tenían nada.

Mi papá trabajó veintitantos años para la Secretaría de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural Pesca y Alimentación, SAGARPA, desde que se llamaba SARH Secretaría de Agricultura y Recursos Hidraulicos. Trabajaba en la Delegación Guanajuato que está ubicada en Celaya. Ahí desempeñó su trabajo de servidor público de manera honesta, como debe de ser y como se espera. Cosa que no puedo decir de toda la gente que trabaja ahí o en otras dependencias públicas. En algunas ocasiones le tocaba dar servicio a campesinos, quienes acostumbrados a pagar por trámites, le ofrecían dádivas, pero mi padre nunca aceptó nada, les decía que no podía hacerlo, que era su trabajo. Podrán juzgarlo de lo que sea, menos de sinvergüenza. Ese ejemplo me inspiró.

Un día, cuando yo era pequeño, mi papá y un amigo, Ricardo, iban a un bar que se llama La Castreña, y yo no sabía que era eso y quería ir, pero por supuesto que no fui y me quedé con mi mamá, enojado porque no me llevaron a La Castreña. Hoy día dice Ricardo que ya podemos ir.

Jugó durante todos los años que hubo torneo nacional de basquetbol en SAGARPA, pasándo por lo menos a la etapa regional en todas las ediciones. En 1978 ganaron el campeonato nacional.  Con su 1.80 m de estatura le tocó marcar a un poste que medía 2 m. Jugó en contra y convivió con personajes del mundo del baloncesto como Arturo Guerrero, “el mano santa”, el chino Sosa entrenador de los línces de Celaya, Mario Pérez entrenador de las lincitas.

Fundó junto el abogado Victor García, la primera liga de basquetbol celayense afiliada a la hoy desaparecida Federación Mexicana de Basquetbol, a la que llamaron LIBACE y hoy es AMBC.

A principios de los noventa formó un equipo de basquetbol con mi hermano y algunos ex-compañeros de la primaria de él. Se llamaban Vikingos, los entrenó “from scratch”, desde cero porque no traían nada. Yo asistí a muchos entrenamientos. Recuerdo el primero: vamos a botar el balón, ahora vamos a pasar el balón, ahora vamos a defender, así se sucedían los diferentes ejercicios y la pregunta era “¿y cuando vamos a tirar a la canasta?”. No va a haber tiros a la canasta.” ¿Qué???” Les enseñó que para poder tirar a la canasta, primero hay que obtener, conservar y saber manejar el balón, porque sin todo eso jamás llegarían hasta la canasta para poder tirar. Esa fue una de sus primeras lecciones.

Cuando su equipo jugó su primer partido, perdieron. En el segundo juego, uno de los jugadores de Vikingos dijo “los otros están bien grandotes” y sí, estaban muy altos la mayoría. Mi padre dijo “¿y qué tiene?”. Los Vikingos ganaron el partido, y se dieron cuenta que la estatura no es tan importante como la técnica. Comenzaron a creer en lo que podían lograr si entrenaban. A partir del segundo juego todo fueron victorias. Braulio se fue convirtiendo de un chavo tieso y fuerte, en un poderoso poste, con un juego de pies, capáz de sacar incontables “faul y cuenta” bajo la canasta y ganar muchos rebotes. Mi papá lo moldeó a su estilo, tuvo muchas sesiones con él, intensas, duras. Los Vikingos ganaron el campeonato en su primera temporada.

Años después vinieron los Aztecas, equipo a donde se incorporó mi hermano, buscaban entrenador, mi papá los entrenó. De ser un equipo sotanero, comenzaron a subir en la tabla de posiciones. Luego después de un intenso trabajo en los entreanamientos, dos chavos que jugaban ahí, de ser desconocidos, pronto fueron llamados a la selección municipal.

Hoy en día entrena y dirigue a los Tornados y Tornaditos,  equipos de niños, cuyos papás no estaban satisfechos del entrenamiento que tenían y contactaron a mi papá, que no les cobra nada, sólo les pide que no falten, entrenan hasta en días festivos. En su primera temporada, la 2007, ya fueron campeones en las tres categorías en que participan. Algunos niños que antes no aportaban nada, son de los mejores encestadores. A pesar de que se y que he visto que  todo esto es producto de mucho esfuerzo, algunas penas y sinsabores, no deja de asombrarme como lo logra.

Me comenzó a gustar la práctica del basquetbol ya tarde, después del bachillerato. Comencé jugando en el equipo que la SAGARPA tenía en la liga municipal, junto a los amigos y compañeros de mi papá que en otros tiempos había visto jugar y obtener tantos triunfos desde las gradas. Ahora compartía la cancha con ellos y aprendí de su experiencia siendo banquero, es decir de la banca. Luego busqué mi propio destino y unos buenos amigos me invitaron a jugar en su equipo, los Raptors. Ahí fue donde verdaderamente adquirí confianza y donde pude aportar para triunfar, pronto me gané una posición en la quinteta titular.

El Dramático Enfrentamiento

Y bueno, esta historia tiene algo en común con cierta saga: un duelo padre-hijo.

Hubo una temporada donde el equipo de la SAGARPA se inscribió en la misma categoría que nosotros, y nos enfrentamos. Ahora por primera vez en la vida, enfrentaría a mi papá en la cancha y además a los legendarios jugadores de la SAGARPA que tanto había admirado cuando niño. Una de las canchas exteriores del Instituto Panamericano fue el escenario del duelo. Sólo eramos 5 Raptors aquella tarde. Yo jugaba  la misma posición que mi papá lo que significaba que seguramente quedaríamos cara a cara en algunas jugadas, y cómo antecedente tenía que nunca había podido ganarle un mendigo rebote, pero decidí que esa estadística era muy aguafiestera así que la olvidé y además evite marcarlo y mejor tomé a otro jugador.

Todo el partido fue una batalla muy cerrada. Ellos tenían dos o tres jugadores muy certeros de media y larga distancia, entre los que estaba Ricardo, mi amigo que no me llevó a La Castreña. Así que nos bombardeaban desde lejos, nosotros teníamos que ganarnos el pan un poco más adentro, en la pintura o a base de velocidad, con rompimientos rápidos. En el segundo cuarto, nuestro armador, Chuy reclamó algo y el árbitro lo expulsó, quedamos con 4 hombres. Al terminarse ese cuarto hicimos un circulo para planear el 2o tiempo, les dije “Vamos a tener cuidado porque está tomando una actitud muy negativa”. El árbitro me escuchó. “Faúl técnico para usted” me dijo. Continuamos el partido, siguió siendo un toma y daca, bueno más toma que daca. Nos las arreglamos como pudimos para que nuestra desventaja no fuera mayor de 5 puntos, hasta que la situación desembocó en un dramático desenlace en el que fui fauleado con unos cuantos segundos restantes para terminar el partido y fui a la línea de tiros libres con la oportunidad de ganar el partido. Así que metí los dos y ganamos por un punto. Como nota adicional le gané un rebote a mi papá (bueno, algo es algo ¿no?).

Y bueno pues analizando y en retrospectiva, hoy me doy cuenta que comprendo más a mi papá de lo que lo hacía antes, y que las experiencias que hemos vivido me han marcado de una u otra manera. Tengo mucho que agradecerle, y no porque haya ganado en ese partido significa que lo haya superado en forma definitiva, sino que hay mucho por aprender aún. Él me enseño matemáticas, desde las básicas hasta el cálculo. Me ayudó a entender las fracciones: cortó varios cuadrados, todos del mismo tamaño y uno lo dividió en mitades, otro en tercios, otro en cuartos, en octavos, etc. Así de manera objetiva me transmitió la noción de los quebrados y sus equivalencias. Así no tendré que preguntar nunca como un vato que dijo “¿Cuántos cuartos tiene el partido?”

Mi papá me llevo al cine a ver por primera vez una película de James Bond, con Roger Moore, y también la primera de Indiana Jones. De ahí me envicié con estos héroes.

Como nota final mi papá siempre le ha ido a los Lakers, así como algunos chavitos que conozco. Pero mi pronóstico es que perderán 4-2.

Hasta el próximo post

Comments (View)
blog comments powered by Disqus